sábado, 22 de enero de 2011

LOS PROGRAMAS CON LOS NOMBRES MÁS GRACIOSOS

Elegir el nombre de un programa no es sencillo. Debe ser pronunciable, fácil de recordar y, si es posible, dar una idea acerca de sus funciones. Un caso típico es Word: cuatro letras, suena bien y va al grano. Durante nuestro día a día nos hemos topado con todo tipo de nombres, desde los que tienen poca elegancia hasta los que provocan ataques irrefrenables de risa. Algunos son muy originales.

Lo más inmediato es mezclar ciertas palabras y sufijos, una idea que da lugar a combinaciones tan creativas como TimoCalc, CortArchivos, MPG-Junter, QuitóMetro o Languator. El resultado es bastante pintoresco, sin duda alguna.

¿Y si al programador le da por hablar solo? En ese caso soltará grafitis en sus ejecutables: Por la Paz, ¡Qué noche!, No a la guerra, NoFumes o Deja de Fumar. Mirándose al espejo, por otro lado, puede que empiece a quererse y parir nombres tan originales como Sergio Software, Andreamosaic o Pedro responde. A veces funciona, como en el caso de IrfanView (sí, Irfan es un nombre, y no una marca de ventiladores).

Lo más divertido llega cuando, con o sin alevosía, algunos programas hacen referencia a procesos fisiológicos o partes del cuerpo. Un ejemplo es el inefable MiPiTo, que puede descargarse, compartirse y, finalmente, usarse. Su tamaño, como dice un avispado comentarista, es reducido. Si no nos entusiasma, podemos recurrir a otros programas, como Dedos rápidos. Sin embargo, es mejor no pasarse, o acabaremos con PuTTy o Chuletator.

En esos casos siempre hay que tener una ChorvAgenda a mano. A menos, claro está, que alguien que EZ Memo o Bocazas nos amenace con CastRipper. Si lo consiguiese, a ver luego cómo usamos Pitaschio. Acabaría siendo un día bastante Mierdssenger. Mejor no enfadarse, queridos lectores, pues la ira conduce a Fostiator, y uno acaba Loco.

Lo siento, pero es que con algunos nombres, MeMeo. ¿A vosotros no os pasa?

Fuente: onSoftware

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