miércoles, 5 de agosto de 2009

LA SGAE RUSA MULTA A UN GRUPO POR TOCAR SUS PROPIAS CANCIONES

Atentos con la siguiente historia. El año pasado la banda británica "Deep Purple" hizo escala en Rusia como parte del itinerario de su gira "Rapture of the Deep World Tour". A su paso por las gélidas tierras de la ex Unión Soviética la mítica formación de la que salió Ritchie Blackmore tocó, como es natural, una selección de lo más popular de su repertorio. Sin embargo, lo hizo sin una licencia que la NGO (órgano ruso homólogo a la SGAE en España) requiere para actuaciones musicales. Consecuencia: multazo de 30.000 rublos por tema, que vienen a ser unos mil euros al cambio.

La absurda máquina recaudatoria no sabe de nacionalidades, y la NGO emprendió acciones legales contra "Deep Purple" por haber tocado canciones de "Deep Purple" sin permiso. El resultado del litigio fue el fallo a favor de la sociedad gestora de los derechos de autor, por lo que la banda está obligada a pasar por caja para hacer frente a la irregularidad que supone tocar sus propias canciones en un escenario.

Ahora viene lo mejor de esta historia. El canon impuesto por la NGO para la interpretación de canciones originales en suelo ruso tiene por objeto la compensación al autor por la emisión o reproducción de su obra fuera de las fronteras nacionales del propietario de los derechos. Una vez que "Deep Purple" abonaron la multa, la NGO procedió a pagar al autor de las canciones interpretadas el dinero recaudado. Efectivamente, le devolvió el dinero a "Deep Purple".

¿Significa esto que estamos ante una prueba evidente de los absurdos en la aplicación de los derechos de autor? No exactamente. Como viene siendo habitual, estamos ante la prueba de la mala gestión administrativa de los derechos de autor, haciendo que la ceguera recaudatoria se imponga al sentido común.

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