
En la segunda y última entrega de este especial podremos ver el origen de Sony y de Nintendo.
Sony: En septiembre de 1945, poco después de que acabara la 2ª Guerra Mundial, un joven japonés llamado Masaru Ibuka abrió un pequeño taller para la reparación de radios en la tercera planta de un edificio de Tokio que había resultado bombardeado durante el conflicto bélico.
Además de reparar radios, Ibuka y sus empleados fabricaban convertidores de onda corta, adaptadores que podían convertir fácilmente radios de onda media en superheterodinos o receptores de ondas de cualquier longitud.
Poco después, Akio Morita, amigo personal de Ibuka, a quien había conocido en las reuniones del Comité de Investigaciones en Período Bélico, supo de la aventura que había emprendido su colega, se puso en contacto con él y decidieron trabajar codo con codo para hacer crecer el negocio.
Comenzaron a vender un voltímetro de tubos al vacío que tuvo una gran aceptación, hasta el punto de que el 7 de mayo de 1946 decidieron dar un paso adelante y convirtieron lo que poco antes era sólo una tienda en toda una compañía, a la que llamaron Tokyo Tsushin Kogyo o Totsuko (Corporación de Ingeniería de Telecomunicaciones de Tokio).
Durante los siguientes años, Ibuka y Morita estuvieron buscando un nombre más apropiado, más corto y más fácil de recordar para su compañía hasta que en 1955 se decantaron por Sony, un término que resulta de la mezcla entre la palabra latina 'sonus' (sonido), la inglesa 'sunny' y de 'sonny-boys', un término japonés que significa prodigios.
Nintendo: Hoy es una de las marcas más conocidas a nivel mundial y su imagen está asociada, indefectiblemente, a la fabricación de consolas y videojuegos de éxito, pero sus inicios fueron completamente diferentes. Nintendo fue fundada en Kioto el 23 de septiembre de 1889 por Fusajiro Yamauchi y durante más de medio siglo esta compañía se dedicó únicamente a la producción y distribución de un juego de cartas llamado hanafuda.
En 1963, Hiroshi Yamauchi, nieto de Fusajiro Yamauchi, renombró la Nintendo Playing Card Company como Nintendo Company y dio el visto bueno para que la empresa expandiera sus áreas de negocio habituales y probara suerte con proyectos que nada tenían que ver con los naipes.
Así, se hicieron cargo de una flota de taxis made in Nintendo, pusieron en marcha una cadena de hoteles, un servicio de cómida rápida e incluso un canal de televisión propio. Todos estas aventuras empresariales fueron fracasando una tras otra y llevaron a la compañía a una difícil situación económica, acuciada por las deudas. Vistos los fallidos intentos de los años previos, y asumiendo además que las ventas de cartas estaban bajando con el paso de los años, Nintendo optó por centrarse en la fabricación de juegos.
La mala situación financiera pasó a mejor vida en 1970, cuando Gunpei Yokoi, uno de los ingenieros de mantenimiento de Nintendo, desarrolló por su cuenta un brazo extensible que llamó la atención de Yamauchi, quien decidió comercializarlo ese mismo año bajo el nombre de Ultra Hand. Esas navidades el producto se convirtió en todo un éxito, llegándose a vender aproximadamente 1,2 millones de unidades.
Yokoi fue ascendido al área de desarrollo de productos, a la que poco tiempo después llegó un joven programador llamado Shigeru Miyamoto, el que para muchos (me incluyo) es el mayor genio que ha parido la industria de los videojuegos.
En 1975, Nintendo llegó a un acuerdo con Philips para distribuir en Japón la Magnavox Odyssey, la primera consola de la historia. Aunque en esos años la popularidad del ocio electrónico, y de las consolas en particular, no tenía nada que ver con el actual, la compañía comenzó a adentrarse en este sector y ya en 1978 produjo su primer videojuego, Computer Othello.
A éste le siguieron obras maestras como Radar Scope o Donkey Kong, cuya gran aceptación llevó a los responsables de Nintendo a dar su aprobación para que se desarrollara una consola de 8 bits a la que llamaron Nintendo Entertainment System (NES) y que pusieron a la venta en 1983. El resto es de sobra conocido.